
Recuerdo aquellos días cuando todo era posible
Músculos todavía jóvenes, sueños aún vírgenes
Cómo podría jamás olvidar aquella ilusión
Cómo olvidar aquel empeño invencible
Llora niña, llora, pues tus lágrimas son de cristal
Todavía falta mucho para que las alcance esta oscuridad.
Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas
Entre suaves cintas de raso y seda.
Las plumas acarician tus muslos, qué hermosa estás
Qué más da si sólo sucede en tu imaginación
Baila como tú sabes, no pierdas el compás
Que late al ritmo de tu tierno corazón.
Fuera llueve; los ángeles dejan caer sus lágrimas
Ellos ven lo que tú aún no puedes adivinar,
Pero no les mires, no quieras saber tu cruel destino.
Sigue envuelta en tu sueño, cual dulce y dorada lámina
Dulce niña, tu futuro aún puede ser de platino.
No escuches, no desfallezcas, ni siquiera cuando llegue el final.
Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas
Entre suaves cintas de raso y seda.
Qué mas da si el tiempo pasa.
Qué más da si el tiempo vuela.
En tu espejo mágico tú sigues siendo una niña
Vestida con un tutú y tus hermosas alas de cera.
Te enviarán al cielo, para alcanzar tu gloria.
Qué lástima cuando sientas que empiezas a caer.
Debieron advertirte que podría suceder.
Debieron contarte que a la cera la derrite el sol,
Que la vida es como una noria,
En la cual no siempre gana el amor.
Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas
Entre suaves cintas de raso y seda.
Siente cómo te marchitas, cómo creces y tu sueño muere.
Para ti siempre seguirán brillando esas estrellas
Que más da si destellan en los ojos de otras doncellas
O si tus pies se están convirtiendo en piedra.
No te dejaron volar y ya es tarde.
Cisnes, princesas y muñecas de madera
Brumosos mundos de ensueño, Romeo y su Julieta
La Bella Durmiente, Cascanueces, Giselle y la Bayadera.
Todos se escapan lejos, donde tus pies de barro ya no llegan.
A paraísos lejanos donde la hierba siempre es violeta.
Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas
Entre suaves cintas de raso y seda.
Ahora ya sólo es un sueño viejo,
Oculto entre los pedazos de tu niñez perdida.
Tú seguirás oyendo la música, nada la silenciará.
Y tu corazón bailará risueño, aunque tus pies ya nunca podrán.
Eso que ahora cubre tus mejillas ya no es polvo de hadas
Sino simples gotas de sudor y sal.
Duelen tus músculos demasiado mayores.
Duele tu alma, que al fin comprende su hado fatal.
Ya no es plata lo que recubre tus pies heridos,
Sino simples zapatillas de satén, cruel reflejo del mundo real.
Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas
Entre suaves cintas de raso y seda.
Sangran tus heridas, pero no son suficientes,
Destilan de tu alma, mezcladas con tus lágrimas.
“Nunca es demasiado tarde para lo que podías haber sido”
Pero tú ya no crees más en esas viejas máximas.
Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas
Entre suaves cintas de raso y seda.
Pero nunca olvides, triste niña, que los cuentos de hadas
Sólo están en esas obras que tanto amabas, pero no en el mundo real
Donde los príncipes no rescatan a doncellas convertidas en cisnes
Ni todo se soluciona calzándose un zapatito de cristal.
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