No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira: podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía.

Gustavo Adolfo Bécquer

23 jul 2011

Sueños de raso y seda


Recuerdo aquellos días cuando todo era posible

Músculos todavía jóvenes, sueños aún vírgenes

Cómo podría jamás olvidar aquella ilusión

Cómo olvidar aquel empeño invencible

Llora niña, llora, pues tus lágrimas son de cristal

Todavía falta mucho para que las alcance esta oscuridad.

Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas

Entre suaves cintas de raso y seda.

Las plumas acarician tus muslos, qué hermosa estás

Qué más da si sólo sucede en tu imaginación

Baila como tú sabes, no pierdas el compás

Que late al ritmo de tu tierno corazón.

Fuera llueve; los ángeles dejan caer sus lágrimas

Ellos ven lo que tú aún no puedes adivinar,

Pero no les mires, no quieras saber tu cruel destino.

Sigue envuelta en tu sueño, cual dulce y dorada lámina

Dulce niña, tu futuro aún puede ser de platino.

No escuches, no desfallezcas, ni siquiera cuando llegue el final.

Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas

Entre suaves cintas de raso y seda.

Qué mas da si el tiempo pasa.

Qué más da si el tiempo vuela.

En tu espejo mágico tú sigues siendo una niña

Vestida con un tutú y tus hermosas alas de cera.

Te enviarán al cielo, para alcanzar tu gloria.

Qué lástima cuando sientas que empiezas a caer.

Debieron advertirte que podría suceder.

Debieron contarte que a la cera la derrite el sol,

Que la vida es como una noria,

En la cual no siempre gana el amor.


Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas

Entre suaves cintas de raso y seda.

Siente cómo te marchitas, cómo creces y tu sueño muere.

Para ti siempre seguirán brillando esas estrellas

Que más da si destellan en los ojos de otras doncellas

O si tus pies se están convirtiendo en piedra.

No te dejaron volar y ya es tarde.

Cisnes, princesas y muñecas de madera

Brumosos mundos de ensueño, Romeo y su Julieta

La Bella Durmiente, Cascanueces, Giselle y la Bayadera.

Todos se escapan lejos, donde tus pies de barro ya no llegan.

A paraísos lejanos donde la hierba siempre es violeta.

Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas

Entre suaves cintas de raso y seda.

Ahora ya sólo es un sueño viejo,

Oculto entre los pedazos de tu niñez perdida.

Tú seguirás oyendo la música, nada la silenciará.

Y tu corazón bailará risueño, aunque tus pies ya nunca podrán.

Eso que ahora cubre tus mejillas ya no es polvo de hadas

Sino simples gotas de sudor y sal.

Duelen tus músculos demasiado mayores.

Duele tu alma, que al fin comprende su hado fatal.

Ya no es plata lo que recubre tus pies heridos,

Sino simples zapatillas de satén, cruel reflejo del mundo real.

Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas

Entre suaves cintas de raso y seda.

Sangran tus heridas, pero no son suficientes,

Destilan de tu alma, mezcladas con tus lágrimas.

“Nunca es demasiado tarde para lo que podías haber sido”

Pero tú ya no crees más en esas viejas máximas.

Gira en tu cuarto, da vueltas y más vueltas

Entre suaves cintas de raso y seda.

Pero nunca olvides, triste niña, que los cuentos de hadas

Sólo están en esas obras que tanto amabas, pero no en el mundo real

Donde los príncipes no rescatan a doncellas convertidas en cisnes

Ni todo se soluciona calzándose un zapatito de cristal.


No hay comentarios: