No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira: podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía.

Gustavo Adolfo Bécquer

26 ago 2011

Y la Muerte


Oh que lúgubre es el sendero de mi vida,

inundado de carencias y sufrimiento;

la pequeña dicha no equivale todo el llanto.

La esperanza voló, en busca de otro nido,

huyó de noche, con el corazón herido

dejando el alma desconsolada y partida.


Mis ojos ya no quieren ver la luz, ¡No más!

sólo esperan la tan anhelada venida

de la fría muerte, ¡Ay mi musa entristecida!.

Ya no hay sueños, ni siquiera ilusiones, nada,

sólo la espera de la muerte desdichada;

pero parece que no venda a mí, ¡Jamás!


¡Ay, cuánto tardará la muerte en reclamarme!

tan solo soy un despojo de piel y huesos,

cuando venga a llevarme iré tras de sus pasos

con gozo y alivio; espero que no se tarde,

porque no quisiera yo mismo ir a buscarle,

pues la muy infeliz es capaz de rechazarme.


Poema por: Sebasttian Aranda Velarde

No hay comentarios: