Cuando las sombras me roben el encanto
y ya no palpite mi corazón al verte
no quisiera ver caer ese tu llanto,
tan sólo quiero rosas para mi muerte.
Cuando mi cuerpo repose en completa calma
y se haya esfumado mi eterna inquietud
no quisiera ver esa tristeza en tu alma,
sólo rosas a las faldas de mi ataúd.
Cuando el frío se apodere de mi piel
y mi boca ya no reclame tus besos
no quisiera ver un moño sobre el dintel,
tan sólo rosas cubriendo mis huesos.
Cuando en mí se apague la esperanza
y se seque mi corazón doliente
no quisiera ver que el infierno me alcanza,
sólo rosas, rosas para mi muerte.
Poema por: Sebasttian Aranda Velarde
No hay comentarios:
Publicar un comentario