No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira: podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía.

Gustavo Adolfo Bécquer

22 ago 2011

Bajo el yugo de la soledad

Yazgo solo, en el más oscuro silencio,

inundado en la fría impureza de mi llanto

que casi convierte mi voz en un lamento;

las lágrimas se cristalizan en mi piel

y me ahogo con ellas, con su sabor a hiel.

Yazgo solo, muriendo de horror y cansancio.


Mi piel lacerada, maltratada y doliente

no soporta seguir viva en este calvario,

en este hastío, tan inefable, tan mortuorio.

El tiempo huye lento, con sendero al olvido,

su decadente andar recuerda lo sufrido;

el negro pesar del ayer se hace presente.


Mis ojos, tan desgarrados por el dolor,

sólo pueden ver la amargura de la muerte;

mi espíritu, devastado, frío , casi inerte,

se marchita en este mórbido sentimiento

que es la soledad, preludio del sufrimiento,

triste amortajadora de almas sin amor.


Por Sebasttian Aranda Velarde

No hay comentarios: